Historia de la Devoción al Divino Niño Jesús en Europa
En Francia hay imagenes del Divino Niño en todas las regiones del país. La que más contribuyó a difundir esta devoción en ese país fue la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, quien en 1636 oyó de labios de Nuestro Señor esta admirable promesa: "Todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada". Se dedicó a propagar la devoción al Divino Infante, y la protección milagrosa del Niño Jesús fue tan visible que despertó un indecible entusiasmo entre los fieles.
Pronto la devoción al Pequeño-Grande, se apoderó de los puntos claves de la nación, y famosos predicadores se dedicaron a hablar a la gente de las maravillas que obtiene un alma cuando honra la infancia de Jesús. Su más simpática devota fue Santa Teresa del Niño Jesús (1897).
En Irlanda, país muy católico, la devoción al Niño Jesús se ha caracterizado por el fervor con el que las personas le rezan la novena, y porque en muchísimos hogares se encuentra la imagen del queridísimo Niño, hijo de Dios.
Especial devoción le profesan en esa nación los obreros, para conseguir empleo o para no perder el que ya tienen.
En Italia la devoción al Niño Jesús empezó en grande desde el año 1899, en que en Arenzano entronizaron la imagen del Milagroso Niño. El mismo Papa León Trece tenía una imagen del Niño Jesús en sus habitaciones pontifícias. Los devotos quedaban admirados al ver el rostro tan amable de la imagen del Divino Niño, y le tomaron inmenso cariño y gran confianza.
Y los numerosos devotos que obtenían favores del Niño Jesús, contaban por todas partes las gracias obtenidas, y esto atraía más devotos.
Torrentes de gracias y maravillas llegaban a quienes le rezaban con fe, y de las más apartadas regiones del país acudían a rezarle al Divino Principito. Sus continuos prodigios electrizaban a las muchedumbres. Y el santuario del Niño Jesús en Arenzano se convirtió en uno de los sitios de peregrinación más famoso de todo el país. Y el Papa concedió indulgencia especial a quien visitara el Santuario del Divino Niño por nueve domingos. Unos le ofrecían el primer domingo de cada mes, y otros los nueve domingos seguidos.
Formaron la Asociación de Devotos del Divino Niño Jesús, que en poco tiempo tenía ya más de 300.000 socios y que hora cuenta con más de dos millones de inscritos.
De ese gran Santuario del Milagroso Niño Jesús en Arenzano, Italia, aprendió el Padre Juan del Rizzo la devoción al Divino Niño, que él propagó durante toda su vida en Colombia.