Una Historia de Bendición ...
La Devoción al Divino Niño en Venezuela
P.Aldo Chinellato
El sacerdote salesiano Aldo Alessandro Chinellato
Boratto nacido en Italia en San Cipriano de Roncade. Desde 1948
hasta el año 1965 ejerció su ministerio en Colombia. Ya desde el año 1952 tuvo
su primer contacto con la Obra del 20 de julio, y desde entonces no perdió su
especial dedicación a los más pobres, siempre convencido de que favorecer el
amor y Devoción al Divino Niño Jesús entre la gente sencilla y
pobre era una manera especial de servirles.
En 1965 llega a Venezuela, trabaja en diversos lugares de las
Misiones Salesianas del Estado Amazonas: Puerto Ayacucho, San Fernando de
Atabapo. Durante está actividad misionera surge en el deseo más fuerte
de propagar la devoción al Divino Niño.
1978 Lo encontramos trabajando de nuevo en Venezuela en la ciudad de
Valera. Ni que decir tiene que siguió su gran dedicación apostólica
entre los más pobres y recogió extraordinarios frutos de su celo pastoral, la
incorporación de gran número de varones adultos a la vida parroquial y la
hermosa cosecha de la Asociación de María Auxiliadora.
Pero el mismo lo reconocería en varias ocasiones, la propagación de la
devoción al Divino Niño no surgía en medio del pueblo como él deseaba.
En Puerto la Cruz, por el año 1981, en la Parroquia de la Santa Cruz se
entrega con una actividad incansable y fortaleza de hombre de fe a desarrollar
varias obras en favor de los niños, en el sector llamado el Paraíso. El
oratorio se convierte en un auténtico lugar de catequesis y de preocupación
por los más pequeños. las escuelas, las familias más pobres, los enfermos son
todos trabajos que crecen desde su dedicación a los niños.
la música , los juegos, la educación informal, la catequesis y los pequeños
grupos son el campo de fermento que atrae también a los laicos que ven en este
trabajo una manera de ayudar a su gente y responder a su inquietud cristiana.
Nunca olvido sus experiencias vividas en Bogota, en el Barrio 20 de julio,
la devoción y el fervor que la devoción al Divino Niño Jesús despertaba en la
gente era un punto de referencia en su a fan por alimentar la fe y la esperaza
de la gente con la que trabajaba.
Una de las cosas que más le impresionó de su estancia en el Barrio 20 de
julio fue el impresionante y el vasto movimiento de caridad hacia
los pobres que generó esta devoción. Fue tanta la admiración del P. Aldo, que
se convenció que este era el camino convincente para que el amor
misericordioso de Dios lo pudieran experimentar los más sencillos y
necesitados del pueblo cristiano. Una devoción que al mismo tiempo era un
toque de gracia tanto para las personas pudientes como los que se acercaban
para recibir sustento necesario para su vida.
Puerto La Cruz, en la Iglesia de Nuestra Señora del Valle en el Paraíso,
fue el lugar donde la devoción al divino Niño, que durante tiempo y en
deferentes lugares de Venezuela había sido sembrada, ahora brotara con
vigor y una fuerza milagrosa que sólo tiene explicación no en la el
hacer humano sino en la gracia y bondad Divina.
En poco tiempo cada 25 del mes una procesión incesante:
fieles de todas las edades, familias, jóvenes padres y madres con sus niños
pequeños, obreros agradecidos por su trabajo, universitarios y estudiantes
conscientes del auxilio recibido en sus esfuerzos, acuden al "santuario " del
Divino Niño (como lo denomina el pueblo cristiano), para agradecer los
favores recibidos y dejar la ofertas para los pobres.
Ya es una realidad que transciende esta iglesia del Paraíso, vienen
de todas partes de Venezuela y de otros países.
Hoy seguimos siendo testigos de la incidencia de esta devoción y
del trabajo incansable del P. Aldo para difundirla, acrecentarla y lograr
fecundo frutos espirituales y materiales para la gente sencilla.
Continuará...P. Guchone .