Siguen a los sacerdotes, los bomberos. Un 80% de ellos afirma sentirse "muy satisfecho" con su tarea, pues implica ayudar a la gente. Completan el podio los fisioterapeutas, también por su tarea en favor de los demás, y porque posibilitan la "interacción social".
El cuarto lugar lo ocupan los escritores. Aunque la remuneración que reciben por sus creaciones suele ser muy baja y en algunos casos hasta inexistente, la "autonomía" que da el plasmar sobre un papel en blanco las ideas surgidas de la propia mente genera felicidad, apuntan los autores del estudio.
El quinto puesto es para los profesores de educación especial. Si a uno no le mueve solo el dinero -el sueldo anual medio está por debajo de los 50.000 dólares (casi 37.000 euros)-, puede ser una profesión muy gratificante.
Les siguen los maestros, pese a los recortes en la enseñanza y la conflictividad en algunas aulas. Este trabajo, dice el estudio, continúa atrayendo a jóvenes idealistas, aunque un 50% de los nuevos profesores abandonan antes de los cinco años de ejercicio.
Ser artista, como escultor o pintor, también reporta una gran satisfacción, pese a las dificultades para vivir de ello. También ser psicólogo. Este gremio "puede ser capaz o no de resolver los problemas de la gente, pero parece que ellos han logrado solucionar los suyos", señala la investigación.
El 65% de los vendedores de servicios financieros dicen ser felices con la función que desempeñan, lo que podría deberse, sugiere el estudio, a que algunos de ellos ganan más de 90.000 dólares al año (66.500 euros) por una media de 40 horas a la semana en un confortable ambiente de oficina.
Cierran la lista los operarios de maquinaria pesada, para quienes manejar escavadoras, grúas o cargas puede ser divertido. Con más demanda que oferta, y en estos tiempos que corren, se declaran felices.
Este listado contrasta con los 10 trabajos más odiados, según una información de la cadena CNBC basada en una encuesta realizada este año a cientos de miles de trabajadores que cita Forbes, pues son precisamente los mejor pagados y los que cuentan con un mayor reconocimiento social. Se trata, de más a menos, de los de director de tecnología de la información, director de ventas y marketing, product manager, desarrollador web, técnico especialista, técnico de electrónica, secretario jurídico, analista de soporte técnico, maquinista y gerente de marketing.
1. Sacerdote
2. Bombero
3. Fisioterapeuta
4. Escritor
5. Profesor de educación especial
6. Maestro
7. Artista
8. Psicólogo
9. Vendedor de servicios financieros
10. Operario de maquinaria pesada
1. Director de Tecnología de la Información
2. Director de Ventas y Marketing
3. Product Manager
4. Desarrollador web
5. Técnico especialista
6. Técnico de electrónica
7. Secretario jurídico
8. Analista de soporte técnico
9. Maquinista
10. Gerente de Marketing
ROMA, lunes 20 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Para conocer la importancia de la religión en África es suficiente ir a los cementerios, allí encontramos tumbas de misioneros y sacerdotes, no en cambio las de los funcionarios de la OMS o de la ONU.
De otro lado hoy los intereses económicos e inversiones en África son muchos. Es necesario, por ello, entender que el primer capital es el humano, contrariamente terminará en un asalto o en la especulación.
Estas fueron algunas de las ideas que surgieron en la mesa redonda organizada por la asociación Harambee en Roma, cuyo presidente del Comité Cientifico y Cultural, Giovanni Mottini, explico a ZENIT algunas de las problemáticas existentes.
- ¿Vuestra Asociación apoya proyectos de instituciones religiosas o laicas?
Giovanni Mottini: Harambee apoya la educación tanto religiosa como laica. La única condición es que los proyectos sean realidades locales. Aunque sean útiles o eficaces no nos interesa apoyar a Ongs europeas que trabajan en África.
Nos interesa en cambio que sean ellos mismos los protagonistas directamente involucrados, porque cuando sostenemos un proyecto hacemos además un trabajo de capacitación que vuelve beneficiario también al protagonista local, que además crece a través del proyecto que le hemos dado.
Le enseñamos también a escribir el proyecto en modo tal que esta primera experiencia con nosotros –que de todos modos puede repetirse- sea también un aumento de conocimiento que permita proponerse a otros financiadores públicos o privados.
- ¿Cuál es el porcentaje de proyectos que Harambee ha apoyado entre las instituciones religiosas y las civiles?
Giovanni Mottini: Aproximadamente la mitad. Las religiones son una realidad muy significativa en los países en vía de desarrollo y las que dan el testimonio más fuerte.
Digo siempre que para entender qué hacen los misioneros en África, la mejor cosa es ir ver un cementerio local, porque allí no se encuentran tumbas de los funcionarios de la Organización Mundial de la Salud, ni de la Organización de las Naciones Unidas, sino la de los misioneros. Porque ellos están con la gente hasta el final, sufriendo con ellos, corriendo los mismos riesgos y compartiendo la propia experiencia, porque es una experiencia que nace de una vocación, por lo tanto vivida plenamente.
- ¿De que se trató en este último encuentro de Roma?
Dr. Motín. En la mesa redonda de hoy queremos discutir sobre un mundo que está siempre más presente en la realidad del continente africano.
Porque África en este momento sigue siendo ‘terra incognita’ por muchos lados, una nueva América a la cual todos están yendo.
No se debe demonizar ni criminalizar un interés económico o comercial del mercado hacia África. Pero queremos dar una contribución que refuerce sobretodo la dimensión de humanización que es necesaria en el mercado. Y por lo tanto hacer entender que el primer capital es el humano.
Y el mismo éxito que se quiere para una empresa en África pasa a través de una atención profunda y auténtica al interlocutor local y al que será el propio patner o colaborador.
De lo contrario, incluso esa experiencia de mercado corre el riesgo de estar destinada al fracaso o terminará en una economía de asalto o de especulación.
- ¿Ha habido algún proyecto con la empresa italiana Cremonini?
Giovanni Mottini: Está presente en dos países africanos, en Angola y Kinshasa. Nos interesa iniciar con ellos un diálogo pues estamos convencidos de poder aportar patrimonio intangible como el de la valorización de los recursos humanos. Esto para ellos es también una garantía para poder hacer buenos negocios.
- ¿Saldrá por lo tanto un proyecto?
Giovanni Mottini: Aún estamos en una fase anterior. La idea es que cuando las grandes multinacionales hablan de responsabilidad social, lo hagan en términos auténticos, humanos y humanizadores. Que no sea simplemente una estrategia más tipo centro de atención al cliente.
- ¿Cómo nació Harambee, el proyecto, hace unos años?
Giovanni Mottini: Harambee nace como una iniciativa espontánea cuando fue la canonización de san Josemaría Escrivá, con la idea de dejar un señal, a través de una iniciativa que fuera un agradecimiento a san Josemaría por su enseñanza sobre la formación cristiana y la santidad, además de un compromiso concreto de los cristianos en la realidad social. En concreto en una realidad paradigmática como lo es África.
Por lo tanto se propone intervenir para sostener proyectos de educación. Su campo específico es la educación entendida como ‘educere’ del latín, vale a decir sacar afuera especialmente de los jóvenes y niños africanos, el máximo potencial como premisa para construir el futuro del continente.
- ¿Cuáles son las iniciativas más interesantes realizadas?
Giovanni Mottini: Hemos sostenido proyectos en el campo educativo en una veintena de países africanos, muy diversos entre ellos, como las escuelas de los campos prófugos en Sudán llevado adelante por las monjas canosianas. O por ejemplo la de formar docentes en Kenia, sabiendo que en África es necesario mejorar la calidad de la formación escolar. Los niños van al colegio pero la calidad de la enseñanza es escasa.
- ¿Por qué en el sector de la educación?
Giovanni Mottini: Nuestro lema no es ‘construir escuelas’ sino ‘hacer escuela’. Y crear un sistema eficaz de calidad de la enseñanza. Hemos realizado también formación profesional, pero nos dirigimos especialmente a los niños entre 8 y 10 años, cuando ellos tienen la máxima receptividad y cuando pueden construir los instrumentos intelectuales que después dan autonomía, capacidad de elegir, iniciativa y capacidad de emprender.
Sabemos que estamos haciendo una elección que requiere coraje, en un sector poco espectacular a diferencia por ejemplo del de la salud. Salvar un niño es más espectacular evidentemente, pero la pregunta es, ¿una vez salvado este niño, qué adulto necesito formar?
Un niño instruido no se distingue de uno no instruido, si bien su futuro es muy diverso. Esto pide coraje y una gran perspectiva por nuestra parte y por parte de los donantes. Por ello hacemos también un fuerte trabajo en Europa en favor de la educación y formación. Es una verdadera solidaridad que no es solamente una solidaridad en el dar pero en el ser, que empeña en primer persona y que rinde a nuestro donador participante de un proyecto innovador. Pedimos a nuestro donante de invertir en algo que no ve y no podrá ver, pero que es mucho más intelectual y profundo.
Más información: www.harambee-africa.org