Bendito el hombre que confía en el Señor y en él pone su esperanza:  

será como un árbol plantado junto al agua,

que hunde en la corriente sus raíces;   

cuando llegue el calor no lo sentirá,

y sus hojas se conservarán siempre verdes;

en año de sequía no se marchitará,  ni dejará de dar frutos.

 

Coronilla al Divino Niño