Comunidad Cristiana
Santa Cruz
Puerto La Cruz , Anzoátegui
Venezuela
luis
Adviento: la realización de la esperanza
Adviento está relacionado con un acontecimiento que se espera. Adviento es un tiempo cargado de esperanza. Tiene estrecha relación con la espiritualidad bíblica porque nos señala el cumplimiento de una promesa, el comienzo de otra espera.
El Espíritu nos da la fuerza
El Adviento en el camino de la espiritualidad cristiana, es un tiempo que tiene que ver con la atención al encuentro definitivo con Dios. Y podemos decir que el Espíritu nos prepara para este acontecimiento.
Es el mismo Espíritu presente desde la creación del mundo, presente también en la Encarnación de Cristo en el seno de María.
Es el Espíritu el que nos permite estar vigilantes y en vela, despiertos para comprender los relatos que nos hablan de la Palabra de Dios, que nos anuncia que la Palabra que estaba en Dios y era Dios se ha hecho carne y habitó entre nosotros.
La acogida de esta Buena Noticia nos fortalece la esperanza de que Dios cumple todas sus promesas y de que también un día vendrá con gloria y nos dará la herencia definitiva.
El pueblo sencillo colabora eficazmente con esta Buena Noticia, a pesar de las distracciones del mal, se convierte en un mensajero portador de la Buenanueba. Porque aunque la Vida de la Palabra se ve amenazada desde el principio que apareció entre nosotros, ellos, los pobres y sencillos, la acogieron e hizo posible que el anuncio de Jesús eche raíces y se extienda por el mundo.
La buena Noticia, anunciada a los pastores, comerciante y sabios buscadores de la verdad se hace realidad en el Niño que nace en el pesebre.
Esta misma noticia es luego comunicada como testimonio de vida y salvación a todo el mundo a través de la Iglesia hasta nosotros hoy.
Portadores de la esperanza
La celebración del Adviento, como todo en la vida en el Espíritu, no es pura recepción, sino compromiso de servicio y entrega.
En el Adviento la comunidad se reconoce parte de la misma esperanza que recibe, porque, en definitiva, la comunidad cristiana está llamada a compartir la salvación. De tal manera que podemos decir: no es una navidad cristiana si no somos buena noticia para otros.
La promesa hecha a los antepasados de Israel se mantiene en la tensa espera que la comunidad cristiana debe experimentar esperando la llegada definitiva de Cristo, la última llegada de Dios a nuestra historia.
Es nuestra tarea continuar manteniendo viva y operativa esa esperanza que los profetas supieron entregar al pueblo de Israel.
Y es la tarea de Iglesia, nosotros somos miembros de este pueblo de profetas, como proclamamos en el bautismo, somos profetas en la Iglesia que debemos entregar el mensaje de esperanza por encima de las barreras culturales e ideológicas de nuestra época.
Esta misión sólo la podremos llevar a cabo si nos abrimos a ese viento renovador del Espíritu y soñar con un tiempo de gracia y de reconciliación que debemos ayudar a gestar.
La cultura predominante de nuestro tiempo insiste en el consumo, la decadencia, el goce de lo inmediato y pasajero, la espiritualidad cristiana nos alienta a la renovación, mirar hacia lo definitivo, la felicidad que permanece, al fin y al cabo, Navidad es creer que Dios ha sembrado la alegría y la paz en nuestro mundo y que renueva continuamente todas las cosas en el Espíritu.
Espíritu presente en Jesucristo, nacido en Belén, nos permite participar de esa novedad absoluta que es la Palabra encarnada, que apareció entre nosotros y nos acompaña hacia su venida definitiva al final de los tiempos.
Plegaria de la Aurora
Queremos Señor, esperar tu llegada con el vestido de fiesta,
Queremos arreglar la casa por dentro y por fuera,
Abrir nuestros oídos para los cantos de alegría y de fiesta por la vida,
Queremos que nuestros ojos estén abiertos para escrutar los signos de tu venida.
Queremos estar alertas y vigilantes esperando descubrir los brotes de vida que derramas con tu presencia y nos anuncian un mundo mejor.
Sabemos que tu promesa se realizará en cada persona que abraza tu creación y la protege y cuida con amor y sin avaricia.
Danos, Señor, la gracia de creer en el Evangelio, de trabajar por una humanidad reconciliada y de mirar el futuro con confianza.
Alumbra nuestros pasos con el lucero de tu venida y líbranos de quien nos angustian con su presagios de muerte.
Que la alegría de la espera inspire nuestras acciones cada día: que cada ocaso renueve nuestros propósitos y que cada aurora alumbre tus acciones. Amen
Permanece
El motivo de que la Iglesia celebre la Navidad es el celebrar el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. No celebra el cumpleaños de Jesús, ni es una fecha cronológica, lo importante, insistimos para que no te engañen, es celebrar el Nacimiento de Cristo, nuestro Salvador, la fecha es simplemente una oportunidad que la Iglesia consideró oportuna para el bien de la comunidad cristiana.
Celebramos

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